Sobre la pared izquierda estaba el espejo que había colocado papá rodeado por unas cerámicas floreadas, del otro lado la puerta plegadiza de madera que normalmente estaba abierta.
Al fondo, la biblioteca de hierro negra en cuyos estantes superiores estaban los dos tomos de “En busca del tiempo perdido de Proust”, creo que había también un libro de tapas duras rojo y otro verde.
Una silla de madera con apoyabrazos que había pertenecido a la abuela marica estaba junto a la mesa ratona donde estaba apoyado el teléfono negro y una libreta de direcciones, cuando cris se sentaba para hablar, lo hacía apoyando sus dos patitas sobre el borde de la mesa.
Arriba de la silla estaban los tapones de luz protegidos por una puertita con vidrio esmerilado que solo estaba apoyada. La puerta de entrada tenía una mirilla rectangular con vidrios gruesos verdes dispuestos de tal forma que en el centro formaba un triángulo, no cerraba bien, por eso a veces poníamos un suplemento de papel para que no se abriera.
No recuerdo si además había un paragüero, la biblioteca tenía un aro de metal para tal fin. Puede ser que hubiera un paraguas rojo largo que usaba mamá.
No recuerdo la lámpara que colgaba, tampoco si el sillón tenía un almohadón, creo que sí. ¿Alguien recuerda algo más?
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