Cuando aparece en mi memoria este recuerdo de mis cuatro años, perfectamente delineado, no dejo de sorprenderme. Lo veo como una foto, el féretro pasando por la avenida, la multitud allá abajo, apiñada bajo la lluvia, los paraguas de colores sobre un fondo negro y gris. Tengo también la sensación de que la tristeza se vivía, se sentía en el aire, el clima lloraba, todos lloraban, y se vibraba una energía, de orden político, pero sobre todo sentimental, que entraba por los huesos, como si realmente los argentinos hubieran perdido ese día al padre de la patria, aunque Perón estuviera bien lejos de ser San Martín.
También le agradezco al viejo, estos actos iluminados, su visión histórica para darse cuenta de que ahí estaba pasando algo importante, y que había que verlo, aunque él fuera el gorilón más acérrimo.
También recuerdo que papi mintió para poder pasar al edificio desde el cual vimos la procesión. ¿Será que tanto nos sorprendió a todos escuchar una mentira de su boca? Aunque también una vez, de viaje a la costa con el auto y al ser detenido por la caminera, me acuerdo que dijo ser abogado para zafar de la multa ¿Será que en aquella época ser abogado era más efectivo que una coima?(Cris, creo que vos confundís esta escena con la de Perón, se me ocurre más verídica la de Marce)
martes, 27 de octubre de 2009
Reconstruyendo el vestíbulo....by Silvi
Sólo cabe agregar que la mesita del teléfono que aún mami conserva (creo) era de patas negras de metal y fórmica marrón imitación madera. Si no me confundo Marce, algunos de los libros de la biblioteca, esos de colo-res: rojo, azul y con adornos dorados, de buenas ediciones, eran de clási-cos. El rojo, de las Mil y una noches
Ceci, creo que es acertado tu recuerdo de que luego, reemplazaron la bi-blioteca por un tapiz mexicano que tenía pájaros de colores.
Ceci, creo que es acertado tu recuerdo de que luego, reemplazaron la bi-blioteca por un tapiz mexicano que tenía pájaros de colores.
Miscelaneas ....by Ceci
pero me acuedo cuando me compraba los pantalones Lee, en Munro, que me quedaban enormes de todos lados y los hacia bombilla con la máquina de coser de mami sin siquiera hilvanar y las pinzas que me tenia que hacer mami para que no se me cayeran de la cintura....menos mal que despues aparecieron los By deep !! ¡ se acuerdan??...
Reconstruyendo el vestíbulo by Ceci
si ! el paraguas era rojo , y no habia felpudo..... jee ya lo dijeron
todo me parece....pero despues que sacaran esa biblioteca como quedó
esa pared?? habia un tapiz mexicano con pajaros?? mami ayudá!!!
Los adoro! y Cris. tu relato del dia de lo de Peron marca cuan mas
conciente eras a los 15 años.Y como lo viviste apasionadamente.
todo me parece....pero despues que sacaran esa biblioteca como quedó
esa pared?? habia un tapiz mexicano con pajaros?? mami ayudá!!!
Los adoro! y Cris. tu relato del dia de lo de Peron marca cuan mas
conciente eras a los 15 años.Y como lo viviste apasionadamente.
Reconstruyendo el vestíbulo ...by Cris
ay marce te acordas de casi todo...
yo puedo agregar que en la mesita habia tambien un portalápices forrado con un dibujo de un mapa, que casi siempre tenia alguna birome que no escribia... o estaba vacío.
Y habia un paragúero de metal dorado y un paragúas que tenia un mango metalico repujado que terminaba en una piedra, era un paragúas muy chic., no se si era rojo.
y no se si en el piso habia un felpudo.
La silla tenia un almohadon con un estampado como de gobelino.
y de la lampara de techo no me acuerdo nada...
y si me acurdo de pasarme largo rato hablando por telefono con las patitas como dice marce.
yo puedo agregar que en la mesita habia tambien un portalápices forrado con un dibujo de un mapa, que casi siempre tenia alguna birome que no escribia... o estaba vacío.
Y habia un paragúero de metal dorado y un paragúas que tenia un mango metalico repujado que terminaba en una piedra, era un paragúas muy chic., no se si era rojo.
y no se si en el piso habia un felpudo.
La silla tenia un almohadon con un estampado como de gobelino.
y de la lampara de techo no me acuerdo nada...
y si me acurdo de pasarme largo rato hablando por telefono con las patitas como dice marce.
Reconstruyendo el vestíbulo de entrada de la casa de la calle Arenales by Marce
Sobre la pared izquierda estaba el espejo que había colocado papá rodeado por unas cerámicas floreadas, del otro lado la puerta plegadiza de madera que normalmente estaba abierta.
Al fondo, la biblioteca de hierro negra en cuyos estantes superiores estaban los dos tomos de “En busca del tiempo perdido de Proust”, creo que había también un libro de tapas duras rojo y otro verde.
Una silla de madera con apoyabrazos que había pertenecido a la abuela marica estaba junto a la mesa ratona donde estaba apoyado el teléfono negro y una libreta de direcciones, cuando cris se sentaba para hablar, lo hacía apoyando sus dos patitas sobre el borde de la mesa.
Arriba de la silla estaban los tapones de luz protegidos por una puertita con vidrio esmerilado que solo estaba apoyada. La puerta de entrada tenía una mirilla rectangular con vidrios gruesos verdes dispuestos de tal forma que en el centro formaba un triángulo, no cerraba bien, por eso a veces poníamos un suplemento de papel para que no se abriera.
No recuerdo si además había un paragüero, la biblioteca tenía un aro de metal para tal fin. Puede ser que hubiera un paraguas rojo largo que usaba mamá.
No recuerdo la lámpara que colgaba, tampoco si el sillón tenía un almohadón, creo que sí. ¿Alguien recuerda algo más?
Al fondo, la biblioteca de hierro negra en cuyos estantes superiores estaban los dos tomos de “En busca del tiempo perdido de Proust”, creo que había también un libro de tapas duras rojo y otro verde.
Una silla de madera con apoyabrazos que había pertenecido a la abuela marica estaba junto a la mesa ratona donde estaba apoyado el teléfono negro y una libreta de direcciones, cuando cris se sentaba para hablar, lo hacía apoyando sus dos patitas sobre el borde de la mesa.
Arriba de la silla estaban los tapones de luz protegidos por una puertita con vidrio esmerilado que solo estaba apoyada. La puerta de entrada tenía una mirilla rectangular con vidrios gruesos verdes dispuestos de tal forma que en el centro formaba un triángulo, no cerraba bien, por eso a veces poníamos un suplemento de papel para que no se abriera.
No recuerdo si además había un paragüero, la biblioteca tenía un aro de metal para tal fin. Puede ser que hubiera un paraguas rojo largo que usaba mamá.
No recuerdo la lámpara que colgaba, tampoco si el sillón tenía un almohadón, creo que sí. ¿Alguien recuerda algo más?
El entierro de Perón by Marce
No sé si fue el mismo día que murió o un día después, estaba lluvioso, tampoco recuerdo si era de mañana o de tarde, nos subimos al peugot y fuimos hasta libertador. Pasamos un tiempo en la calle y de pronto papá entró en un edificio. El portero nos salió al cruce preguntando a donde íbamos. Papá le contesto que al cuarto piso. Ah! dijo el portero, ¿a ver a la familia tal?, sí contestó papá con total seguridad. De esa forma pudimos subir a la terraza y ver la procesión desde una ubicación privilegiada. Creo que desde ahí vimos pasar el féretro. No recuerdo que esa muerte me afectara de algún modo, en ese tiempo no tenía ninguna clase de conciencia política.
El entierro de Perón - 1974 by Cris
En el año 1974 yo tenía 15 años y un novio peronista. Aunque no hablábamos mucho de política, estaba sobreentendido que casi todos los jóvenes creíamos en la justicia social, la revolución y la construcción de un mundo mejor. Eso creía yo que era el peronismo. Sólo tenía quince años y era romantica e idealista. Era invierno en Buenos Aires, cuando murió Perón.
Recuerdo que hacía frío y llovía, llovía sin parar.
Miguel había ido al velorio y pasó varios días a la intemperie en una interminable fila para pasar delante del cajón. Yo miraba la tele, donde transmitían día y noche la despedida de Perón, con esperanza de verlo. En esos tiempos no había celulares, ni eran fáciles las comunicaciones, así que mi deseo tenía que ver con la seguridad de saber que Miguel estaba bien.
Pero mi preocupación mayor era que con tanta lluvia, se mojaran sus botitas de gamuza y se enfermara por estar varios días con los pies mojados.
Al terminar los días de velorio, partía un cortejo creo que hasta el cementerio, y allí fue que papá comentó: “vamos a verlo, que pasará por avenida Libertador.”
En ese momento me emocioné porque me di cuenta que íbamos a presenciar un hecho histórico, y me gustó que papá a pesar de ser antiperonista, quisiera estar allí.
No recuerdo si fue de nuestro jardín donde corté unas flores y armé un mustio ramito. Salimos toda la familia en al auto y llegamos a un lugar por donde pasaría la comitiva, había mucha gente en los bordes de la avenida y papá se dirigió con determinación al palier de un edificio de varios pisos.
Allí encaró al portero que ya nos estaba deteniendo y no recuerdo bien que fue lo que le dijo, pero sí me asombró que mintiera con tanta convicción. (creo que dijo que era abogado y que vivíamos en ese edificio)El hecho es que al rato estábamos todos en la terraza del lugar, con una vista privilegiada por sobre la multitud que se agolpaba al paso del coche fúnebre.
Yo lloraba conmovida por la emoción general y en un gesto copiado seguramente de alguna película, arrojé el ramo, moqueando y sintiéndome parte de la historia.
Todo lo que vino después marcó profundamente a mi generación,
En muchos momentos, y a la vista de lo que ocurrió, nos consideramos sobrevivientes.
Recuerdo que hacía frío y llovía, llovía sin parar.
Miguel había ido al velorio y pasó varios días a la intemperie en una interminable fila para pasar delante del cajón. Yo miraba la tele, donde transmitían día y noche la despedida de Perón, con esperanza de verlo. En esos tiempos no había celulares, ni eran fáciles las comunicaciones, así que mi deseo tenía que ver con la seguridad de saber que Miguel estaba bien.
Pero mi preocupación mayor era que con tanta lluvia, se mojaran sus botitas de gamuza y se enfermara por estar varios días con los pies mojados.
Al terminar los días de velorio, partía un cortejo creo que hasta el cementerio, y allí fue que papá comentó: “vamos a verlo, que pasará por avenida Libertador.”
En ese momento me emocioné porque me di cuenta que íbamos a presenciar un hecho histórico, y me gustó que papá a pesar de ser antiperonista, quisiera estar allí.
No recuerdo si fue de nuestro jardín donde corté unas flores y armé un mustio ramito. Salimos toda la familia en al auto y llegamos a un lugar por donde pasaría la comitiva, había mucha gente en los bordes de la avenida y papá se dirigió con determinación al palier de un edificio de varios pisos.
Allí encaró al portero que ya nos estaba deteniendo y no recuerdo bien que fue lo que le dijo, pero sí me asombró que mintiera con tanta convicción. (creo que dijo que era abogado y que vivíamos en ese edificio)El hecho es que al rato estábamos todos en la terraza del lugar, con una vista privilegiada por sobre la multitud que se agolpaba al paso del coche fúnebre.
Yo lloraba conmovida por la emoción general y en un gesto copiado seguramente de alguna película, arrojé el ramo, moqueando y sintiéndome parte de la historia.
Todo lo que vino después marcó profundamente a mi generación,
En muchos momentos, y a la vista de lo que ocurrió, nos consideramos sobrevivientes.
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